Tonterías que dice…

…mi tía la loca.

El domingo siempre es un día horrible y el domingo por la noche más aún. Si además el domingo por la noche tienes un viaje de un par de horas, el aburrimiento es mortal. ¿Y qué haces entonces? Pues dar la murga a la gente por WhatsApp. Tras un rato hablando conmigo, mi madre, a quien también le estaba hablando mi tía la loca, se le ocurre una día brillante. “Oye, ¿por qué no hablas con tu tía la loca y me dejáis cenar?”. La loca no tiene ese nombre por nada, pero la desesperación es mala consejera. “Vale”. Le saludo.

  • Hola.
  • Ola. k tal. oye tu t stas foyando a alguien? kuentame
  • ¡¿Perdona?!
  • JOPE BALE XIKA A MI K ME CUENTAS IO K IBA A SABER K ERES BOLLERA SI ES K NO SE T PUEDE NI ABLAR MADRE MIA

Eso me pasa por hacer caso a mi madre.

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You know when someone writes a passive agressive tirade detailing all of your failures?

That.

A quién le importa

Todos tenemos esa vena masoquista. A algunos les gusta crear follones donde no los hay para que les llamen gilipollas y sentir ese cosquilleo en la tripa. A otros les gusta meter mano a diestro y siniestro para llevarse un bofetón bien dado. Pero hay otra clase de gente, personas sin límite, que buscan ese grave dolor cueste lo que cueste: yendo de compras.

“¡Pero si ir de compras es lo más!”, pensará alguno. Supongo que porque os vale toda la ropa que os probáis, cabrones. No es tan fácil cuando estás gordo, o tienes tetas, o eres un tapón. Bueno, dejémoslo en que solo es fácil si no mides entre 1,60 y 1,75 y estás entre las tallas 34 y 38.

Hoy, día de vacaciones, decidió llover. Iba yo más mona que Chita cuando empezó a caer un poco de llovizna, que por estos mundos de Molière se considera el diluvio universal, y me quedé echa un churro. Así que decidí irme al pueblucho ese de la campiña, a echarle un ojo al famoso Centro Comercial del que siempre veía salir a las turistas chinas con 257 bolsas de Armani, Michael Kors y demás tiendas que yo no huelo ni de lejos.

El centro muy mono, aunque con una cobertura de mierda, todo hay que decirlo. Así no puede una whatsappear sus selfies del probador con los amigos. Pero hice de tripas corazón y me metí a varias tiendas (no a Michael Kors, precisamente) y me dediqué a pasar el tiempo mirando ropa.

Pero la carne es débil y la cartera todavía guardaba unos ahorrillos, así que en Zara, tienda pesadilla número uno para los gordos, decidí echarle huevos y escoger varios modelitos. Hasta aquí todo bien. Sabía que todo me iba a valer, que una ya tiene el ojo desarrollado para detectar la ropa oversize, pero quería ver si me quedaba bien y merecía la pena gastar el dinero en ello.

Paso al probador y dos de los modelitos no me convencen, pero con el tercero me dieron ganas de hacerme un Buffalo Bill y echarle un beso al espejo. Así que allá que salgo, más feliz que una perdiz (he comprado ropa, ¡en Zara!), y me dispongo a darle los dos vestidos que no me gustaban a la dependienta. Esta no los coge. Se los pongo en la cara. No los coge. Me mira con una sonrisa grapada en la cara, no vaya a ser que se les escape el desdén sin querer.

-¿No te llevas nada?

-¿Perdona?

-¿No te llevas ninguna prenda?

-Eh, sí. Esta.

-…………. Oh………… Vale.

Sí, señora dependienta. Yo también me he quedado asustada al ver que me ha entrado un vestido de esta tienda (mentira, tengo bien de ropa de Zara). Pero si me queda mal, es mi problema. Y oye, quizá me gusta ir marcando michelín, como una morcilla de Burgos. ¡A quién le importa lo que yo haga!

En la mayoría de las empresas hacen lo que sea por venderte sus productos. En el sector textil las dependientas te miran fijamente para que te largues de su tienda y no lleves su preciosa ropa con ese careto feo.

Pero yo soy una rebelde.

Y yo estoy aquí

Y es probable que no siga por mucho tiempo. Pero no empecemos siendo pesimistas.

Es probable que el blog no tenga mucho sentido. No es eso lo que pretendo. ¿Que qué pretendo? No estoy del todo segura, pero escribir. Escribir cosas. Cosas que los bocazas compulsivos decimos en alto pero no se deberían, o a nadie le interesan.

Diario 2.0